Thursday, May 27, 2021

Psicoanálisis como ejercicio espiritual

 

La propuesta de Allouch no da cuenta de:


—La relación del saber del ejercicio espiritual (la práctica de la filosofía implicaba siempre una doctrina teórica) el psicoanálisis no, de hecho su posición es opuesta al saber (anti-filosofía).


—El psicoanálisis es una postura sui generis, la disposición del discurso del analista es completamente novedosa y algo ajena a la posición del saber, propia del discurso universitario de la filosofía.


Por alejarse de la asociación inicial del psicoanálisis con las ciencias y sus metodologías centradas en mecanismos de verificación (las funciones psi-) Allouch propone un acercamiento con los llamados ejercicios espirituales por Pierre Hadot es decir una serie de prácticas con objetivos morales desarrolladas por las escuelas filosóficas de las épocas clásica y helenista. Si bien las equiparaciones que realiza Allouch son acertadas y el psicoanálisis se encontraría cercanísimo a aquellas comprensiones en lo que se refiere a la operación del dispositivo se difiere enormemente con los ejercicios espirituales en varios puntos. Por un lado el afán decididamente moralista de los ejercicios espirituales, una moral que va asociada a un saber. Desde Sócrates conocimiento-bien se asociaron y todas las escuelas clásicas, aún las más críticas a la postura como la de los peripatéticos que admitían la akrasia (incontinencia) como un factor que no permitía la asociación conocimiento-bien, aún en esos casos más críticos el saber juega un papel indispensable para el desarrollo moral.

La posición del psicoanálisis respecto al saber es antitética y respecto a la moral es neutra. Quien acudía al filósofo clásico buscaba ser mejor persona en sentido moral, el analizante que busque esto está perdido y el analista que lo promueva simplemente no es realmente un analista (dado que ocupar la posición de saber excluye ipso facto la posición de analista). 

Los estoicos decían que la moral era el mejor fruto de la filosofía mientras que en psicoanálisis hay más bien una epoxé (suspensión) de la moral pues se comprende que cualquier moral está sostenida por significantes que deben ser sometidos a escucha. No se puede suscribir ni sancionar ningún acto o valor moral mientras que por definición las escuelas clásicas lo que buscaban era moralizar y una moral muy particular, una doctrina pues la moral era la escuela. Este no es el caso del psicoanálisis, así haya una Etica del psicoanálisis (Seminario 7) el psicoanálisis no tiene una ética a decir, no hay una doctrina que se adquiera en el dispositivo acaso todo lo contrario uno de los efectos del psicoanálisis es un des-adoctrinamiento en el sentido de que los llamados significantes amo dejan de tener el poder operativo que solían tener. Mientras que las escuelas filosóficas proponían una verdad, un principio a partir del cual vivir: la hedoné cirenáica, la libertad cínica, el cumplimiento del deber estoico, la mesura epicurea, etc. Las escuelas hedonistas parten de un saber que conduce a la verdad y a la felicidad, el psicoanálisis suspende los juicios morales porque sólo así es posible la emergencia de la palabra del sujeto, ahí dónde no hay yo ni un saber sancionado o establecido.


El discurso psicoanalítico es subjetivisimo, no hay una doctrina sino sólo la palabra del analizante. Cada sesión es una nueva moral que puede cambiar con las ocurrencias. No hay sanción moral hay señalamiento de escucha. El psicoanálisis por tanto no es ciencia, ni tampoco ejercicio espiritual es un discurso subjetivísimo tan subjetivo como su objeto que cambia con cada posicionamiento de un sujeto de la enunciación. Por eso ha sido tan difícil ubicarlo porque es algo que se parece a muchas cosas pero no es como ninguna. El psicoanálisis (especie) es psicoanálisis (genero) porque el psicoanálisis es una isla (sui generi).






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